Desastre geológico en nuestro futuro, ya que la cúpula de Runit que oculta los desechos nucleares amenaza con filtrar

Por DESTINY RAMOS MARIN

Entre 1946 y 1958, las Islas Marshall fueron un sitio de pruebas de armas nucleares por parte de Estados Unidos. Las cúpulas se construyeron alrededor de los grandes cráteres en la década de 1980 para evitar que los desechos nucleares se filtraran. Sin embargo, se descubrió que debido al cambio climático y al aumento del nivel del mar, la cúpula ha comenzado a agrietarse. Ahora, los estudios han demostrado que, a menos que las cúpulas se arreglen muy pronto, habrá un desastre geológico antes de lo que cualquiera podría haber imaginado.

Bajo la cúpula ubicada en la isla Runit en el atolón Enewetak, hay aproximadamente 3,1 millones de pies cúbicos de desechos radiactivos de 67 bombas nucleares de los EE. UU. Si ese material radiactivo entrara en contacto con los océanos que lo rodean, el desastre geológico que sigue habrá efectos devastadores en el planeta en su conjunto.

Una vista de Google Earth muestra el cráter junto al domo Runit en el atolón Enewetak en el océano Pacífico. (DESTINY RAMOS MARÍN/ Foto de La Plaza)

En el momento en que se realizaron estas pruebas, había aproximadamente 52.000 personas viviendo en las Islas Marshall.

La primera serie de pruebas, Operación Crossroads, comenzó el 1 de julio de 1946 en el atolón Bikini con la prueba capaz de disparar en un esfuerzo por investigar el efecto de las armas nucleares en los buques de guerra navales. Más tarde, el Bulletin of the Atomic Scientists confirmó que cualquier persona que se encontrara a una milla de la explosión moriría instantáneamente.

El 25 de julio de 1946, EE. UU. Realizó la prueba Shot Baker, que se detonó a 27 metros (90 pies) bajo el agua en la laguna NE del atolón Bikini. Estas dos pruebas se realizaron mediante caída libre de aire.

La prueba del shot baker fue la última prueba realizada en Operation Crossroads, ya que toda la operación se cerró el 10 de agosto de 1946 debido a problemas de radiación. Más tarde, en 1969, el presidente Johnson ordenó un proyecto a largo plazo para descontaminar el atolón Bikini. El grupo de trabajo responsable del proyecto era hacer que las islas fueran habitables una vez más. Los esfuerzos de limpieza establecidos en el «Informe de limpieza radiológica del atolón Bikini» comenzaron con la limpieza de todos los escombros de las islas, la determinación de los niveles de radiación existentes en cada isla, un análisis de los alimentos disponibles para la distribución de radionúclidos y limpieza de la vegetación de la tierra para el desarrollo agrícola.

En enero de 1950, el presidente Truman tomó la decisión de aumentar la investigación estadounidense de armas termonucleares, lo que condujo a más pruebas nucleares en las islas. Debido a esta decisión, la Operación Greenhouse y la Operación Ivy (llevadas a cabo un año después de que comenzara Greenhouse) serían una serie de pruebas nucleares realizadas en el atolón Enewetak en 1951, con la esperanza de disminuir el tamaño del arma y aumentar la potencia de esas mismas armas nucleares. Estas pruebas luego serían útiles para crear la bomba de hidrógeno.

En noviembre de 1952, la prueba The Shot Mike fue la primera prueba exitosa de una bomba de hidrógeno creada y lanzada bajo la Operación Ivy. La prueba «King Shot» fue la última prueba que se llevó a cabo bajo la Operación Ivy el 16 de noviembre de 1952. La explosión del «King Shot» produjo casi medio megatón de TNT.

Durante la Operación CASTILLO, se probaron seis armas nucleares, todas parte de una superbomba. La primera prueba fue la prueba Bravo, realizada el 1 de marzo de 1954. Lo que hizo que la prueba Bravo fuera tan exitosa fue el combustible con el que se utilizó, que era deuteruro de litio, lo que provocó que la bomba produjera aproximadamente 15 megatones, lo que la convirtió en la bomba más grande Estados Unidos que alguna vez había explotado. Esta bomba había explotado más de dos veces y media de lo que esperaban los científicos.

Las pruebas nucleares realizadas durante la Operación CASTILLO fueron la prueba Bravo (14,8 megatones), la prueba Romeo (11,0 megatones), la prueba Koon (0,10 megatones), la prueba Unión (6,90 megatones), la prueba Yankee (13,5 megatones) y la prueba Prueba de néctar (1,69 megatones).

Las pruebas en las Islas Marshall finalmente terminaron en 1958, pero un informe de la ONU en 2012 declaró que los efectos de estas bombas fueron duraderos. Hoy en día, los cánceres relacionados con la radiación y los defectos congénitos son un gran problema que los marshalés aún deben enfrentar.

A medida que han pasado los años, no ha habido daños visibles en la cúpula que se encuentra en la isla Runit en el atolón Enewetak, y no ha habido signos de filtración de desechos nucleares hasta los primeros años de la década de 2010. Debido al cambio climático y al aumento del nivel del mar, la cúpula se ha considerado «extremadamente vulnerable» y puede agrietarse en cualquier momento.

La cúpula tiene 18 pulgadas de grosor, pero no fue creada para durar para siempre. El Runit Dome se construyó en 1980 para sellar temporalmente la lluvia radiactiva mientras aseguraban un lugar permanente para ella. Sin embargo, cuando las islas firmaron un pacto de libre asociación con los EE. UU. En 1983, no se pudieron desarrollar más planes, ya que el cuidado de la cúpula quedó ahora en manos del gobierno de la isla. Desde entonces, no se ha sabido nada de lo que sucederá con la cúpula o la lluvia radiactiva. Y a partir de 2019, según los informes, han comenzado a aparecer grietas en la cúpula.

Según The Guardian, un informe de 2013 del Departamento de Energía admitió que es posible que el material radiactivo ya haya comenzado a filtrarse del domo, pero aseguró que los riesgos para la salud eran bajos.

Un desastre geológico podría estar en nuestro futuro cercano sin planes para reparar la cúpula y la lluvia radiactiva continúa filtrándose. Si un tifón azota las islas, la cúpula colapsaría y la lluvia radiactiva se filtraría inmediatamente al océano. Debajo de la cúpula, hay aproximadamente 3,1 millones de pies cúbicos de desechos radiactivos, incluida una de las sustancias más tóxicas del mundo, el plutonio-239, que tiene una vida media de 24.100 años.

Una cronología de las pruebas nucleares a lo largo de los años. (DESTINY RAMOS MARÍN/ Foto de La Plaza)

Desde 1993, el nivel del mar ha aumentado 0,3 pulgadas cada año en las islas Marshall. Para finales de siglo, los científicos estiman que el nivel del mar podría aumentar de cuatro a cinco pies, lo que sumergirá por completo a las Islas Marshall y la cúpula que las acompaña.

Estados Unidos se había mantenido al margen de los asuntos de los marshalés desde que firmaron el pacto y hasta el día de hoy no ayudará a las islas con el desastre que Estados Unidos creó originalmente. Desafortunadamente, las Islas Marshall no tienen los fondos para satisfacer las necesidades y el cuidado de la cúpula y los desechos que se encuentran debajo.
La lluvia radiactiva continuará colocada debajo de 18 pulgadas de concreto sólido, es decir, hasta que se derribe por completo. Todo lo que los ciudadanos de todo el mundo pueden hacer es esperar que los EE. UU. Recobrar sus sentidos y ayudan a limpiar lo que comenzaron. Hasta entonces, el mundo corre el riesgo de sufrir un desastre geológico completo. Los marshalés y las personas de todo el mundo seguirán viviendo con el temor del día en que los restos de 67 bombas nucleares entren en contacto con sus océanos.

Read this article in English here: https://laplaza.press/2021/06/01/geological-disaster-in-our-future-as-runit-dome-concealing-nuclear-waste-threatens-to-seep-out/

Geological disaster in our future as Runit dome concealing nuclear waste threatens to seep out

By DESTINY RAMOS MARIN

Between 1946 and 1958, the Marshall Islands was a testing site for nuclear weapons by the US. Domes were built around the large craters in the 1980’s to keep the nuclear waste from seeping out. However, It was discovered that due to climate change and rising sea levels, the dome has begun to crack. Now, studies have shown that unless the domes are fixed very soon, there will be a geological disaster sooner than anyone might have guessed. 

Under the dome located on Runit Island in Enewetak Atoll, there is approximately 3.1 million cubic feet of radioactive debris from 67 nuclear bombs by the U.S. If that radioactive material were to come in contact with the oceans surrounding it, the geological disaster that follows will have devastating effects on the planet as a whole.

A view from Google Earth shows the crater alongside the Runit dome at Enewetak Atoll in the Pacific Ocean. (DESTINY RAMOS MARIN/ La Plaza photo)

At the time these tests were conducted, there were approximately 52,000 people living throughout the Marshall Islands. 

The first series of tests, Operation Crossroads, began on Jul. 1, 1946 in Bikini Atoll with the shot able test in efforts to investigate the effect of nuclear weapons on naval warships. Later the Bulletin of the Atomic Scientists confirmed that anyone within a mile of the explosion would be instantly killed. 

On Jul. 25, 1946, the U.S. conducted the Shot Baker test, which was detonated 90 feet (27 meters) underwater in the NE Lagoon of Bikini Atoll. These two tests were conducted by free fall air drop. 

The shot baker test was the last test conducted in Operation Crossroads, as the entire operation was shut down Aug. 10, 1946 due to radiation concerns. Later on in 1969, President Johnson ordered a long term project to decontaminate Bikini Atoll. The task force responsible for the project was to make the islands inhabitable once again. The clean up efforts stated by the “Report of the Radiological Clean-Up of Bikini Atoll” began with clearing any and all debris from the islands, determination of existing radiation levels on each island, an analysis of available food items for radionuclide distribution, and clearing of vegetation from land for agricultural redevelopment.

In January of 1950, President Truman made the decision to increase U.S. research of thermonuclear weapons, leading further into nuclear testing on the islands. Because of this decision, Operation Greenhouse and Operation Ivy (Conducted a year after Greenhouse began) would be a series of nuclear tests conducted at Enewetak Atoll in 1951, hoping to decrease the weapon size while increasing the power of those same nuclear weapons. These tests would later be useful in creating the hydrogen bomb. 

In November of 1952, The Shot Mike test was the first successful hydrogen bomb test created and launched under Operation Ivy. The “King Shot” test was the last test to be conducted under Operation Ivy on Nov. 16, 1952. The explosion of the “King Shot” yielded nearly half a megaton of TNT. 

During Operation CASTLE, six nuclear weapons were tested, all part of a superbomb. The first test was the Bravo test, conducted on Mar. 1, 1954. What made the Bravo test so successful was the fuel it was run on, which was Lithium Deuteride causing the bomb to yield about 15 megatons, making it the biggest bomb the U.S. had ever exploded. This bomb had exploded more than two and a half times than what scientists had expected.

The nuclear tests conducted during Operation CASTLE were the Bravo test (14.8 megatons), the Romeo test (11.0 megatons), the Koon test (0.10 megatons), the Union test (6.90 megatons), the Yankee test (13.5 megatons), and the Nectar test (1.69 megatons). 

Testing on the Marshall Islands eventually ended in 1958, but a UN report in 2012 stated that the effects of these bombs were long lasting. Today, radiation related cancers and birth defects are a big problem the marshallese still have to face.  

As the years have gone by, there has been no visible damage to the dome that sits on Runit Island in Enewetak Atoll, and no signs of nuclear waste seeping out until early years of the 2010’s. Due to climate change and rising sea levels, the dome has been deemed as ‘extremely vulnerable’ and can crack at any moment. 

The dome is 18 inches thick, but it was not created to last forever. The Runit Dome was built in 1980 to temporarily seal the radioactive fallout while they secured a permanent place for it. However, when the Islands signed a compact of free association with the U.S. in 1983, no plans were able to be further developed as the care of the dome was now left to the island’s government. Ever since then, there has been no word of what will happen to the dome or the radioactive fallout. And as of 2019, cracks have reportedly begun to appear on the dome. 

According to the Guardian, a 2013 report by the Energy Department admitted that radioactive material may have already begun to leak from the dome, but assured that the health risks were low. 

A geological disaster might be in our near future with no plans to fix the dome and the radioactive fallout continuing to seep out. If a typhoon were to hit the islands, the dome would collapse and the radioactive fallout would immediately seep into the ocean. Under the dome, there is approximately 3.1 million cubic feet of radioactive debris, including some of the world’s most toxic substance Plutonium-239, which has a half-life of 24,100 years. 

Ever since 1993, sea levels have risen 0.3 inches every year in the Marshall islands. By the end of the century, scientists estimate that sea levels could rise by four to five feet which would completely submerge the Marshall Islands and the dome that lays with it. 

A timeline of the nuclear testing over the years. (DESTINY RAMOS MARIN/ La Plaza photo)

The U.S. had stayed out of Marshallese business ever since the compact was signed and to this day will not help the islands with the mess the U.S. originally created. The Marshall Islands unfortunately do not have the funds to fulfil the needs and care of the dome and the waste underneath.

The radioactive fallout will continue to lay underneath 18-inches of solid concrete, that is, until it demolishes completely. All citizens around the world can do is hope that the U.S. will come to their senses and help clean up what they started. Until then, the world is at risk of a complete geological disaster. The marshallese and people around the world will continue to live in fear of the day the remains of 67 nuclear bombs come in contact with their oceans.

Lea este artículo en español aquí: https://laplaza.press/2021/06/01/desastre-geologico-en-nuestro-futuro-ya-que-la-cupula-de-runit-que-oculta-los-desechos-nucleares-amenaza-con-filtrar/

La orden ejecutiva interrumpe el oleoducto Keystone

Por ISAAC MEJIA

Pagar la gasolina es una tarea común para el estadounidense promedio. A medida que los adolescentes adquieran su licencia, pagar la gasolina se convertirá en una parte importante de su experiencia de conducción y de su camino para convertirse en adultos independientes; Asimismo, también tendrán que lidiar con la inflación de los precios de la gasolina que les drenará los bolsillos. Para que Estados Unidos mantenga bajos los precios de la gasolina, el país necesita importar y producir petróleo, una fuente de energía, a bajo precio. 

Los estadounidenses están luchando a mitad de una pandemia para pagar sus facturas de gas. A muchos les preocupa su punto de vista ético y lo que hará el presidente Biden para solucionarlo. (ISAAC MEJIA/ La Plaza art)

En 2017, el expresidente Donald J. Trump aprobó la finalización del oleoducto Keystone, que sirvió como una posible solución para abastecer a Estados Unidos con sus necesidades energéticas. Sin embargo, debido a que la construcción del oleoducto Keystone podría amenazar la salud ambiental, muchos ambientalistas y legislaturas se han opuesto a su construcción. 

¿Qué es Keystone Pipeline?

 El tuberia  Keystone es un oleoducto diseñado para transportar aceite de arena de alquitrán desde Canadá, a través de los Estados Unidos y hacia Texas. Transportaría petróleo de manera más eficiente y menos costosa a los EE. UU. Que por ferrocarril o camión. Según Pbs, si se completa, «el oleoducto transportaría hasta 83.000 barriles de petróleo (35 millones de galones) por día» a las refinerías del Golfo de Texas. Al contribuir a las reservas de petróleo ya existentes, el oleoducto ayudaría a los EE. UU. A mantener un suministro constante de petróleo. Mantener un suministro constante de este recurso es fundamental para mantener estable el precio del gas. 

Según Kenneth Carpenter, profesor de Economía de Colocación Avanzada de Citrus Valley High School, «El precio de la mayoría de los bienes está muy influenciado por el costo de producción, que incluye los recursos utilizados en esa producción, en este caso el petróleo crudo utilizado para fabricar gasolina». Aunque no es definitivo, el Sr. Carpenter afirma que teóricamente es posible que “aumentar la oferta de petróleo pueda a su vez reducir el precio del petróleo, lo que puede reducir el costo de producción de gasolina, lo que podría traducirse en menores precios del gas para los consumidores. » 

Sin embargo, en su primer día en el cargo, el presidente Biden firmó una orden ejecutiva que revoca los permisos para la construcción del oleoducto Keystone. Biden revocó los permisos sobre la base de que la construcción de tuberías es dañina para el medio ambiente. 

Efectos ambientales 

El oleoducto Keystone transferirá aceite de arena de alquitrán que es muy ácido y coercitivo. Debido a sus propiedades, existe una mayor probabilidad de fugas de petróleo del oleoducto. Según la NDRC, un incidente original en un oleoducto en «Dakota del Norte envió un géiser de 60 pies y 21.000 galones de petróleo de arenas bituminosas que se arrojaron al aire». Se producen fugas en el oleoducto, y las fugas potenciales exponen muchos activos agrícolas que atravesaría el oleoducto. químicos tóxicos. 

Además de las preocupaciones sobre las fugas de petróleo, la finalización del oleoducto resultaría en más extracción de petróleo. El aumento de la producción de petróleo conducirá a mayores emisiones de gases de efecto invernadero, lo que esencialmente socava los muchos procedimientos establecidos para disminuir el calentamiento global. 

Según Jason Rice, maestro de medio ambiente AP en la escuela secundaria Redlands East Valley, “Siempre ha habido una capa de gases de efecto invernadero; sin esta capa tendríamos un planeta que sería demasiado frío para la mayoría de las formas de vida. El problema hoy es que tenemos niveles récord de CO2 en la atmósfera. A medida que la capa de gases se espesa, se vuelve más eficaz para atrapar el calor y ahora hace que los océanos aumenten la temperatura, lo que está provocando la muerte de los arrecifes de coral ”. 

Según lo declarado por la NDRC, la cantidad de emisiones que se producirían si se completara el gasoducto es equivalente a «38.5 millones de vehículos de pasajeros o 45.8 plantas de energía de carbón». La cantidad adicional de emisiones de gases podría poner en peligro la seguridad climática y dejarla en una posición vulnerable. 

Efectos sobre el empleo

Sin embargo, hay otro factor importante que debe tenerse en cuenta … Empleos. TC Energy, una empresa canadiense propietaria del oleoducto, «estimó que 1.000 personas» perderán directamente sus trabajos debido a la orden ejecutiva de Biden. La compañía también especificó que «el número total de trabajadores sindicalizados estadounidenses que construirán Keystone XL en 2021 superará los 8.000 y los 900 millones de dólares en salarios brutos». Afirmaron además que «en total, se espera que Keystone XL emplee a más de 11,000 estadounidenses en 2021, creando más de $1,6 mil millones en salarios brutos».

Dado que la orden ejecutiva de Biden detuvo el montaje del oleoducto, a varios trabajadores manuales se les niegan oportunidades de empleo; oportunidades que son económicamente beneficiosas e invaluables para mantener su situación financiera. La dura realidad para muchos trabajadores que enfrentan el desempleo es que la pérdida de un trabajo provoca una pérdida de ingresos mensuales. Esta es otra dificultad que debe resolverse si quieren mantenerse a sí mismos y mantener a sus familias. 

Desde la pandemia mundial, las tasas de desempleo han aumentado dramáticamente hasta alcanzar el 14% en abril de 2020. Aunque esas cifras han disminuido, sigue siendo fundamental para los estadounidenses que luchan por llegar a fin de mes que los trabajos se creen, no se destruyan; sin embargo, la orden ejecutiva de Biden es responsable de hacer lo contrario. 

Finalmente, ahora que el oleoducto Keystone ya no está en desarrollo, los problemas económicos como los precios de la gasolina y el desempleo siguen afectando negativamente a los ciudadanos de la nación. Mientras el presidente Biden continúa siendo firme en su agenda para minimizar los riesgos de seguridad ambiental, espera que su plan de energía limpia resuelva muchos de estos problemas. Sin embargo, surge la pregunta: ¿Cuántos trabajos actuales más se perderán para cumplir con este plan y se compensará una cantidad igual? 

Read this in English here: https://laplaza.press/2021/02/21/executive-order-discontinues-keystone-pipeline/

Executive order discontinues Keystone Pipeline

By ISAAC MEJIA

Paying for gas is a common task for the average American. As teenagers acquire their license, paying for gas will become a major part of their driving experience and journey to becoming an independent adult; likewise, they will also have to deal with inflating gas prices that will drain their pockets dry. In order for the United States to keep gas prices low, the country needs to import and produce oil, a source of energy, at a low price. 

Americans are struggling mid-pandemic to pay for their gas bills. Many are concerned about its ethical standpoint and what President Biden will do to fix it. (ISAAC MEJIA/ La Plaza art)

In 2017 Former President Donald J. Trump approved the completion of the Keystone Pipeline which served as a possible solution to supply the United States with its energy needs. However, because the construction of the Keystone Pipeline could threaten environmental health, many environmentalists and legislatures have opposed its construction. 

What is the Keystone Pipeline? 

The Keystone Pipeline is a pipeline designed to carry tar sand oil from Canada, throughout the United States, and into Texas. It would transport oil more efficiently and less expensively to the U.S. than by railroad or truck. 

According to Pbs, if completed  “the pipeline would transport up to 83,000 barrels of oil (35 million gallons) per day” to refineries on the Gulf of Texas. By contributing to already existing oil reservoirs, the pipeline would help the U.S. maintain a steady supply of oil. Maintaining a steady supply of this resource is crucial in keeping the price of gas stable. 

According to Kenneth Carpenter, the Citrus Valley High School Advanced Placement Economics teacher, “The price of most goods is heavily influenced by the cost of production, which includes resources used in that production, in this case crude oil used to make gasoline.” Although it is not definitive, Mr. Carpenter states that it is theoretically possible that “increasing the supply of oil can in turn reduce the price of oil, which can reduce the cost of producing gasoline, which could translate to lower gas prices for consumers.”  

However, on his first day in office, President Biden signed an executive order that revokes the permits for the construction of the Keystone Pipeline. Biden revoked the permits on the basis that pipeline construction is harmful to the environment. 

Environmental Effects

The Keystone Pipeline would transfer tar sand oil which is very acidic and coercive. Because of its properties, there is a greater likelihood of oil leaking from the pipeline. According to NDRC an original pipeline incident in “North Dakota sent a 60-foot, 21,000-gallon geyser of tar sands oil spewing into the air.» Pipeline leaks do occur, and potential leaks expose many agricultural assets that the pipeline would run across to toxic chemicals. 

In addition to concerns over oil leaks, the completion of the pipeline would result in more oil mining. The increased production of oil will lead to greater greenhouse gas emissions which essentially undermines the many procedures in place to diminish global warming.

According to Jason Rice, the AP Environmental teacher at Redlands East Valley High School,  “There has always been a greenhouse layer of gases; without this layer we would have a planet that would be too cold for most life forms. The problem today is that we have record levels of CO2 in the atmosphere. As the layer of gases thickens, it becomes more effective at trapping heat and is now causing oceans to rise in temperature which is leading to death of coral reefs.” 

As stated by NDRC, the number of emissions that would be produced if the pipeline was completed is equivalent to “38.5 million passenger vehicles or 45.8 coal-fired power plants.” The additional amount of gas emissions could jeopardize climate security and leave it in a vulnerable position. 

Employment Effects

However, there is another important factor that needs to be taken into consideration… Jobs. TC Energy, a Canadian company that owns the pipeline, “estimated that 1,000 people» will directly lose their jobs from Biden’s executive order. The company also specified that “the total number of American union workers constructing Keystone XL in 2021 will exceed 8,000 and $900 million in gross wages.” They further stated that «in total, Keystone XL is expected to employ more than 11,000 Americans in 2021, creating more than $1.6 billion in gross wages.» 

Since Biden’s executive order stopped the pipeline’s assembly, several blue-collar workers are denied employment opportunities; opportunities that are financially beneficial and invaluable to sustaining their financial status. The harsh reality for many workers facing unemployment is that a lost job causes a loss of monthly income. This is another difficulty that must be resolved if they are going to support themselves and provide for their families. 

Since the global pandemic, unemployment rates have increased dramatically reaching 14% in April of 2020. Although those numbers have decreased, it is still pivotal for Americans that are struggling to make ends meet that jobs are created not destroyed; however, Biden’s executive order is responsible for doing the opposite. 

Ultimately, now that the Keystone Pipeline is no longer under development, economic issues such as gas prices and unemployment still negatively affect the nation’s citizens. As President Biden continues to remain steadfast in his agenda to minimize environmental safety hazards, he hopes that his clean energy plan will resolve many of these problems. However, it begs the question: How many more current jobs will be lost to fulfill this plan, and will an equal amount be compensated for?

Lea este artículo en español aquí: https://laplaza.press/2021/02/21/la-orden-ejecutiva-interrumpe-el-oleoducto-keystone/

Resumen de Noticias: El Río San Rafael está protegido después de seis años

Por NAYELLI BERMUDEZ

Después de pasar seis años peleando para proteger el Río San Rafael en Peréz Zeledón en Costa Rica, el movimiento de Ríos Vivos ha triunfado en prevenir la construcción de otra depósito hidroeléctrico. 

La batalla ha estado sucediendo desde el 2016 cuando el movimiento solicitó una anulación para la construcción original del depósito.

Costa Rica es conocido por for preservar y proteger sus bosques, playas y recursos naturales. El movimiento fue capaz de demostrar que los depósitos son un peligro para la tierra y los pueblos circundantes.

Los depósito hidroeléctricos son grandes cuerpos de agua, típicamente lagos o ríos, que se usan para generar electricidad. El agua es separado por una presa y elevada para crear energía potencial.

Lee este artículo en inglés https://laplaza.press/2019/09/05/news-brief-the-san-rafael-river-is-protected-after-six-years/

News Brief: The San Rafael River is protected after six years

By NAYELLI BERMUDEZ

After six years of fighting to protect the San Rafael River in Peréz Zeledón in Costa Rica, the Ríos Vivos movement has succeeded in preventing the construction of another hydroelectric reservoir. 

The battle has been going on since 2016 when the movement petitioned for an annulment for the original construction of the reservoir.

Costa Rica is known for preserving and protecting its forests, beaches and natural resources. The movement was able to prove that the reservoirs are a danger to the land and the surrounding villages. 

Hydroelectric reservoirs are large bodies of water, typically lakes or rivers, that are used to generate electricity. The water is separated by a dam and is elevated to create potential energy.

Read this article in Spanish https://laplaza.press/2019/09/05/resumen-de-noticias-el-rio-san-rafael-esta-protegido-despues-de-seis-anos/

Nuestra mujer en llamas: Tragedias esparcidas por todo el mundo

Por CHRISTINA ANDRONESCU

Por suerte para la industria de turismo, el paisaje nunca perdería su encanto. El instante cuando ves por primera vez al Catedral de Notre Dame, el Gran Pirámide de Guiza, el gran horizonte de la ciudad de Nueva York, la Mona Lisa, o las auroras boreales, siempre habrá un momento en la cual usted verá una claridad adonde simplemente usted existe y todo lo que se imaginaba que fuera. Seguramente usted va sentirse decepcionado porque no todos los monumentos están a la altura uno piensa, pero esos pilares de patrimonio posean una calidad intemporal que cuando se rompe la fachada, deshace nuestro miedo de impermanencia.

El 15 de Abril, la fachada de la Catedral de Notre Dame en París fue destrozada cuando un fuego consumió la iglesia de 850 años. Antes de que el fuego se aclaró, donaciones para el “Corazón de París” entraron del mundo entero. Casi un billón de dólares fue recaudado por corporaciones internacionales, multimillonarios altruistas, y las familias más ricas de Francia. Todos tratando de excederse en sus contribuciones, encendiendo resentimiento y protesta del movimiento populista Yellow Vest de Francia.

nytimes.com

El debate nacional sobre el movimiento del Yellow Vest, que se extendió como una chispa en un ático de madera, consumió a París, ya que las revueltas del otoño pasado por el aumento de los precios del gas se han transformado en una más protesta colectiva amplia de ciudadanos franceses por el deterioro de los niveles de vida. El 20 de abril marcó la vigésima tercera manifestación del movimiento, en la que cientos fueron arrestados y decenas resultaron heridos cuando más de 9,000 manifestantes se reunieron en la capital francesa, según el Ministerio del Interior francés. Entre los disidentes, Ingrid Levavasseur, una líder informal de los Yellow Vest, postula que la «ira creciente» es alimentada por «la inercia de las grandes corporaciones sobre la miseria social, mientras que están demostrando que son capaces de movilizar una gran cantidad de masa durante la noche para Notre Dame.» Philippe Martínez, jefe del sindicato de trabajadores de la CGT (por sus siglas en inglés) de Francia, argumenta de manera similar que «si pueden dar decenas de millones para reconstruir Notre Dame, entonces deberían dejar de decirnos que no hay dinero para contrarrestar la desigualdad social «. Evidentemente, tras el trágico incendio de Notre Dame, ha nacido otra tormenta de fuego, aunque esta se extiende mucho más allá de los muros de piedra de la catedral. El fuego destructivo de Francia ha hecho que el interés fugaz del mundo o la ignorancia absoluta hacia desastres similares se encuentre en un alivio agudo y poco halagador. Donde Notre Dame recibió casi $ 1 billón en donaciones de personalidades como Gucci, Louis Vuitton, Balenciaga, Chanel y Apple, el Museo Nacional de Brasil incinerado irremisiblemente recibió meras migajas en comparación. A principios de septiembre, un incendio catastrófico arrasó el edificio de 200 años de antigüedad y su colección de 20 millones de artefactos; el instituto de Río de Janeiro perdió hasta el 90 por ciento de sus colecciones invaluables, aunque el presidente Michel Temer describió las pérdidas como «incalculables para Brasil». Desde abril, aproximadamente se han recaudado $280,000 para la reconstrucción del mayor museo de historia natural de América. El director del museo nacional, Alexander Kellner, comentó lo siguiente después del incendio de Notre Dame: «Estamos muy contentos por la reacción extremadamente positiva de la sociedad francesa y esperamos que, a raíz de este ejemplo, las empresas y millonarios brasileños comiencen a enviar» sus donaciones … Con un millón de reales ($ 255,000) más, podemos resolver muchos problemas, nos ayudaría a respirar, porque por ahora es la respiración artificial.» Esta petición desesperada por solo una fracción de la ayuda dirigida a Francia revela la sorprendente disparidad en que los ricos y poderosos del mundo extienden su generosidad. Cuando se quema un ícono de la civilización occidental, se escriben los cheques del millón de dólares; pero cuando tragedia en otro lugar, ocurre una donde los turistas no acuden por millones cada año, los cheques y promesas de ayuda desaparecen de manera extraña.

nbcnews.com

Sobre el tema de las promesas de ayuda, el incendio de Notre Dame provocó una respuesta inmediata del presidente Trump, quien ofreció «asistencia para la rehabilitación de este símbolo insustituible de la civilización occidental» e incluso llamó a la línea directa del Vaticano al propio Papa para discutir tales arreglos. Sin embargo, esta rápida llamada a la acción ha inspirado indignación hacia el presidente de «America First» y su administración,especialmente considerando la actual crisis humanitaria en Puerto Rico, la continua falta de agua potable en Flint y el reciente incendio de tres africanos. Iglesias americanas en Louisiana.

El huracán María, una tormenta de categoría 4 que mató a casi 3,000 personas y dejó a los 3.4 millones de residentes sin poder y miles de personas sin hogar, tocó tierra el 20 de septiembre del 2017; Más de un año después, decenas de miles de puertorriqueños aún viven bajo lonas diseñadas como viviendas temporales como resultado de que la administración actual se esfuerza por brindar un servicio integral de alivio de desastres.

Flint, Michigan, caracterizada por una comunidad mayoritariamente afroamericana, se ha visto afectada por el alto nivel de agua potable durante los últimos cinco años, a pesar de los esfuerzos continuos para buscar ayuda y ayuda integral de una administración distante.

En Luisiana, tres iglesias bautistas que sirven predominantemente a congregaciones afroamericanas se quemaron en un caso atroz de delitos de incendio y de odio. Mientras que el presidente Trump y el vicepresidente Pence ofrecieron con entusiasmo sus pensamientos y oraciones a Notre Dame, ninguno de los dos se dirigió a las tres iglesias estadounidenses maliciosamente incineradas a pesar de que ambas tragedias se desarrollaron simultáneamente. Fueron los esfuerzos de las redes sociales los que recaudaron $ 1 millón para las tres iglesias devastadas dirigiendo al público hacia la página de GoFundMe creada para la causa.
Pero, ¿qué significa todo esto al final? Lógicamente, tiene sentido que una instalación tan visitada y mundialmente conocida como la Catedral de Notre Dame atraiga más atención en caso de que desastre, ocurra pero esto no justifica la apatía o la negligencia hacia las tragedias «menores» que pasan menos tiempo en las noticias ciclo o en la conciencia de la audiencia mundial. Una vez que el humo se aclara y las lágrimas se secan, es un deber no solo de los que están en el poder, sino también de los individuos comunes dotados con el poder de una voz, rechazar la llama devoradora de la indiferencia y la injusticia.

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Our Lady in Flames: Tragedies spread all across the globe

By CHRISTINA ANDRONESCU

Luckily for the tourism industry, sightseeing will never lose its allure. The instant you first catch sight of the Notre Dame Cathedral, glimpse the Great Pyramid of Giza, see the sprawling New York City skyline, meet the gaze of the Mona Lisa or look up to the Northern Lights, there is always a single arresting moment of clarity when there is simply you, it, and everything you imagined it to be. Surely disappointment is inevitable and not all legendary landmarks live up to grand expectations, but such pillars of world heritage possess a timeless quality that when the facade is shattered, it tears at our own deep fear of impermanence, of being washed away by the tide of time.

On April 15th, the facade of the Notre Dame Cathedral in Paris shattered when a sweeping blaze devastated the 850-year-old church, collapsing its iconic spire and consuming its wooden roof. But before the smoke even cleared, donations for the “heart of Paris” poured in from around the world. Nearly $1 billion was raised through the spectacle of international corporations, altruistic billionaires, and France’s wealthiest families attempting to outdo one another in their exorbitant pledges, igniting resentment and protest from the France’s populist Yellow Vest movement.

nytimes.com

Spreading like spark in a wooden attic, the national debate surrounding the Yellow Vest movement has consumed Paris as the riots of last autumn over rising gas prices have morphed into the larger collective outcry of ordinary French citizens over declining living standards. April 20th marked the movement’s twenty-third demonstration, wherein hundreds were arrested and dozens were injured as over 9,000 protesters rallied in the French capital, according to the French Ministry of the Interior. Among the dissenters, Ingrid Levavasseur, an informal leader of the Yellow Vests, posits that the “growing anger” is fueled by “the inertia of big corporations over social misery while they are proving able to mobilize a crazy amount of dough overnight for Notre-Dame.” Philippe Martinez, head of France’s CGT workers union, similarly argues that “if they are able to give tens of millions to rebuild Notre Dame, then they should stop telling us that there is no money to counter social inequality.” Evidently, in the aftermath of the tragic Notre Dame fire, another firestorm has been born—though this one reaches far beyond the cathedral’s stone walls.  

France’s destructive blaze has cast the world’s fleeting interest or outright ignorance towards similar disasters in sharp, unflattering relief. Where Notre Dame received nearly $1 billion in donations from the likes of Gucci, Louis Vuitton, Balenciaga, Chanel, and Apple, the irretrievably incinerated National Museum of Brazil has received mere crumbs in comparison. Early last September, a catastrophic fire tore through the 200-year-old building and its 20 million artifact collection; the Rio de Janeiro institute lost up to 90 percent of its priceless collections, though President Michel Temer has described the losses as “incalculable to Brazil.” As of April, approximately $280,000 has been raised for the reconstruction of the biggest natural history museum in Latin America. The director of the national museum, Alexander Kellner, commented the following in the aftermath of the Notre Dame fire: «We are very happy for the extremely positive reaction of French society and we hope that following this example Brazilian businesses and millionaires will start to send us their donations…With a million reais ($255,000) more, we can solve a lot of problems, it would help us breathe, because for now it is artificial respiration.» This desperate plea for just a fraction of aid directed towards France reveals the startling disparity in which the world’s rich and powerful extend their generosity. When an icon of Western civilization burns down, the million dollar checks write themselves; but when tragedy strikes elsewhere—where tourists do not flocks by the millions each year—the checks and promises of aid strangely vanish.

nbcnews.com

On the subject of promises of aid, the Notre Dame fire elicited an immediate response from President Trump, who offered «assistance in the rehabilitation of this irreplaceable symbol of Western civilization» and even rung the Vatican hotline to the Pope himself to discuss such arrangements. However, this quick call-to-action has inspired indignation towards the “America First” president and his administration—especially in consideration of the ongoing humanitarian crisis in Puerto Rico, continuous lack of clean water in Flint, and recent arson of three African-American churches in Louisiana.

Hurricane Maria, a Category 4 storm that killed nearly 3,000 people and left all 3.4 million residents powerless and thousands homeless, made landfall on September 20th of 2017. Over a year later, tens of thousands Puerto Ricans still live under tarps designed as temporary housing as a result of the current administration dragging its feet in providing comprehensive disaster relief.

Flint, Michigan, characterized by a largely African American community, has been stricken by lead-laden drinking water for the past five years, despite continued efforts to seek relief and comprehensive aid from an aloof administration.

In Louisiana, three Baptist churches serving predominantly African American congregations burned down in a heinous case of arson and hate crimes. While President Trump and Vice President Pence eagerly offered their thoughts and prayers to Notre Dame, neither man addressed the three maliciously incinerated American churches despite both tragedies unfolding concurrently. It was the efforts of social media that raised $1 million for the three devastated churches by directing the public towards the GoFundMe page set up for the cause.

But what does all this mean in the end? Logically, it makes sense that a fixture as highly-visited and world-renowned as the Notre Dame Cathedral would draw more attention should disaster strike—but this does not excuse apathy or negligence towards the “lesser” tragedies that spend less time in the news cycle or on the conscience of the worldwide audience. Once the smokes clears and the tears dry, it is the duty of not only those in power, but of those ordinary individuals endowed with the power of a voice, to beat back the devouring flame of indifference and injustice.

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