Por DANIEL WATERS

La creencia que quedarse en casa lo más que se puede es mejor que salir durante estos tiempos no debería ser un opinión. Ciudadanos Americanos han logrado ser divididos sobre los órdenes extendidos que fueron instituidos para proteger, no oprimir. Estos “shelter-in-place” órdenes son efectivos, también. Nueva Zelanda ha tenido una de las respuestas más agresivas a coronavirus a través de cierre, y tuvieron zero nuevos casos confirmados desde el 4 de mayo. Sin embargo, a través del Pacífico, el virus continúa propagar y protestos están pasando a través los Estados Unidos por la retórica detrimental que corre a contra pensamiento racional. En el sur de California, tal protestos han ocurrido en Rancho Cucamonga, San Bernardino y Riverside.

Órdenes de quedarse en casa, diseñado para proteger ciudadanos vulnerables y estabilizar una sistema de salud sobrecargado, están comparados a tiranía en Michigan. (Jeff Kowalsky/Agence France-Presse, por Getty Images) 

Esos que apuestan los órdenes de quedarse en casa no discuten que no son efectivos, pero que cerrar el país es peor que abrirlo otra vez. En sus mentes, libertad, ganancia monetaria y servicios de consumidores tienen más peso que sus vidas y sus queridos. Sin embargo, nada podrá ser tan importante como la vida. Ciudadanos no deberían ser libres a poner otros en peligro, y eso es lo que abrir el país ahorita hará. En cualquier otro scenario, poner otros en peligro es castigable por ley; para ejemplo intencionadamente exponer alguien a un STD (por sus siglas en Inglés), manejando sin precaución o manejando borracho.

Estos protestos son directamente contra lo que es mejor para el país. Una reunión grande de gente en proximidad cercana es exactamente lo que tiene que ser evitado para reducir la propagación de un virus tan infeccioso.

Una fuente potencial de este razonamiento peligroso es presidente Donald Trump. Aunque ha enfatizado que “no podemos dejar que la cura sea peor que el problema,” Se ve que Trump no puede seguir sus propios consejos. El 23 de abril, durante una sesión de información sobre coronavirus en la Casa Blanca, el sugiero que inyectando desinfectante en el cuerpo podrá combatir coronavirus. Desinfectante no solo causara mucho daño si fue inyectado, pero no es efectivo. En adición, Trump apoyo hydroxychloroquine, una droga aprobado por el FDA (por sus siglas en Inglés) para malaria, lupus y rheumatoid artritis, para curar esos infectados con COVID-19, reclamando que el FDA aprobó la droga para tratamiento de coronavirus cuando el FDA explícitamente advirtió contra el uso. En Phoenix, una pareja anciana tomó una forma de la droga, y el hombre murió y la mujer se quedó en una condición critical. Desinformación y el reclamo falso que coronavirus es comparable a la gripe también contribuye a la creencia que quedarse en casa no es necesario.

Como Nueva Zelanda ha enseñado el mundo, no tiene que ser tan complicado. Ellos han esencialmente erradicado la propagación de coronavirus. Lo único que toma es un sacrificio momentáneo de quedarse en casa para salvar las vidas de muchos otros. Las más personas que desobedecen las guías que han sido establecidos claramente, lo más que todos tendrán que esperar para que América se abre. Esos que niegan quedarse en casa son irónicamente extendiendo el cierre que los enfadan. Por ellos, vidas están perdidas, la economía sufre más y no podrán hacer esas citas tan preciosas de cabello. Es una decisión sencilla: haz la correcta.

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